domingo, 1 de mayo de 2011


Abandona tu yo: La superación personal y el individualismo
1)
Ensayo: ¿Ego o egocentrismo?
A la inmensa mayoría de las personas no les (nos) interesa "lo que es", sino "cómo se ven" o, qué calidad de imagen proyecta. Les interesa la imagen más que la objetividad. Y así, el hombre de la sociedad se lanza a participar  en  esa carrera  de  las  apariencias,  en  el  típico  afán de 'quién engaña a quién', de cómo lograr mejor impresión. El mundo es un  inmenso  estadio  en  el que  "el orgullo de la vida"  juega un gran match  de  las etiquetas,  formas sociales  y  exhibiciones  económicas para competir  por la imagen social,  un combate en el que a los seres humanos no les interesa ser, sino parecer.Así como hay dos polos en un imán, uno positivo y uno negativo; las personas también cargamos con dos personajes en disputa; uno de ellos es el que se afana por el éxito material y el otro que aspira a elevarse espiritualmente. La descripción brindada por Sogyal Rinpoche en la obra "El libro tibetano del vivir y del morir" explica a las mil maravillas este descubrimiento: "Dos personas han estado viviendo en ti durante toda tu existencia. Una es el ego: charlatana, exigente, histérica, calculadora; la otra es el ser espiritual oculto, cuya queda y sabia voz has oído y atendido sólo en raras ocasiones".
La pequeña palabra "ego" ha tenido varios significados. Para la escuela freudiana es "el aspecto consciente de la psique que decide entre los instintos básicos del ello y la moralidad del superyo":
Definición muy académica. El estereotipo de este modelo suele ser varón. La persona con "problema de ego" se considera que es jactanciosa, egoísta, desdeñosa, vanidosa y, por lo general, desagradable, o también, la persona dedicada al odio, la malicia y la destrucción. También se ha considerado al ego como algo que está dentro de nosotros, controlando nuestra vida cotidiana, presionándonos para que mostremos una "buena imagen".
Podríamos definir el egocentrismo como una conducta en la cual se procura satisfacer únicamente los propios intereses. El egocéntrico se comporta como si fuese el centro del universo. Justamente porque lo único que cuenta para él es la satisfacción de esos propios intereses. Guiado por ese núcleo de motivaciones crea también un modo de percibir la realidad, en el cual únicamente cobran relieve las cosas que interesan a la satisfacción de si mismo.
Dejando sentado que el egocentrismo, según lo entendemos normalmente, se da necesariamente en una “relación a otros”, es necesario hacer una toma de posición en este punto del análisis. Hay que dar respuesta a la pregunta de si las relaciones sociales son auténticamente perfectivas del hombre y le brindan bienes de un orden cualitativo distinto a los simples intereses personales de una persona aislada. O si simplemente las relaciones sociales únicamente son frutos de una asociación de conveniencia personal para alcanzar bienes que no se podrían alcanzar aisladamente. Vamos a adherir firmemente a la primera tesis sin pretender hacer una demostración científica en este lugar. Por ejemplo, la naturaleza misma desde el nacimiento del hombre le impone una necesidad de relación con otros, en este caso la familia. Toda la historia de la humanidad, salvo aisladísimas excepciones, nos muestra que la familia es una institución permanente y básica para el desenvolvimiento perfectivo del hombre, no solo en cuanto a sus intereses básicos animales de la conservación de la vida, sino también en cuanto al desenvolvimiento pleno de todas las capacidades humanas. Nunca antes en la historia se escribió tanto sobre el fundamental papel de las familia en el desenvolvimiento sicológico de la normalidad del hombre. Nunca antes se reflexionó tanto sobre la influencia de los primeros años de vida ( esas primeras relaciones “con otros” distintas del ego personal) en el desarrollo de patologías sicológicas. Por eso nos vemos empujados a sostener en este punto que el hombre es naturalmente social. Eso quiere decir que está en la naturaleza misma del hombre que su perfección total solo pueda darse en un contexto social, en una relación con “otros”, sea familia, comunidad, sociedad, religión e inclusive, en el punto más perfectivo de esa relación con “otro”, Dios.

2)
·         El título es simbólico
·         Personaje principal: Yo
·         Personajes secundarios: Amor a los demás, personas con que se convive, ego, egocentrismo, terceras personas
Los libros de superación personal y de autoayuda tienen la común característica de estar hechos para un mercado con un alto índice de consumo y caducidad. Ofrecen la posibilidad de lograr una situación óptima en la vida, explotan, sin misericordia alguna, el optimismo. Se enfocan en hacernos creer que podemos ser una persona distinta a la que ya somos. Plantean que si adoptamos otras palabras, otras mentes, otras percepciones y otras conductas llegaremos a tener placer, triunfo, fama y riqueza, a pesar y en contra de los demás, a pesar de nuestra genética, de nuestra educación familiar y grupal y de los resultados de nuestras conductas pasadas.Todo el esfuerzo de la literatura de la superación personal tiene el objetivo de hacernos creer que si ponemos nuestro ego y nuestro yo encima de los demás, tenemos la garantía plena de satisfacer nuestras necesidades y deseos, por más locos, disparatados y absurdos que sean.
Casi toda la literatura de superación personal y de autoayuda es una joya de cristal, falso y muy mal hecha: brilla mucho pero no vale nada. Este juicio tiene una base sencilla: aunque estos textos aciertan casi siempre al identificar los problemas de las personas, modernas y urbanas, tanto en los desajustes de la mente como del corazón, sus propuestas para superarlos son totalmente erróneas e ineficientes, no asertivas. Cuando los lectores, ansiosos de superar sus problemas personales, llevan a cabo sus propuestas, sólo producen mayor confusión y sufrimiento. Pues nada garantiza que identificar los problemas traiga automáticamente las soluciones correctas.Cientos y miles de personas depositamos diariamente nuestra fe y esperanza en una u otra técnica de superación personal y de autoayuda, una serie de prácticas que nos son recomendadas con amplia certeza y la seguridad de que, ahora sí, por fin, son las más adecuadas para resolver nuestros problemas personales, del trabajo, con la familia, con nuestros padres, con todo aquello que consideramos un problema. Lo malo es que esas “definitivas soluciones” son casi siempre recomendaciones simplonas y hasta risueñas, surgidas en charlas de cocina, o en un bar. Este curso tiene el objetivo de reflexionar de modo crítico sobre las propuestas que nos presentan tanto la literatura de la superación personal y de autoayuda, por medio de una visión budista.
3)
Pienso que explica o quiere dar a conocer como pensamos o actuamos de acuerdo a nuestros problemas sin pensar en que hay otras cosas que se pueden hacer, que hay que guerrear la vida no importa los problemas que hallan y seguir adelante sin importar quién te lo impida.

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